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Creatividad, palabra e imagen con Paz Marenco

Taller de la imagen a la palabra de Paz Marenco
Pedagogía de la Imagen: la Fotografía y el constructivismo PDF Imprimir E-Mail
Índice de artículos
Pedagogía de la Imagen: la Fotografía y el constructivismo
Del texto verbal al texto visual
Condiciones subjetivas de producción y lectura
La fotografía y sus posibilidades
Bibliografía

b. Del texto verbal al texto visual: similitudes y diferencias.

A continuación presentaré una comparación entre texto visual y texto verbal que, lejos de agotar un tema propio de la lingüística, la semiología y la comunicación visual, nos permita en cambio encontrar puntos en común y delimitar especificidades propia de cada textualidad.

b.1. Condiciones sociales de producción y de lectura: el lugar del lenguaje verbal y del lenguaje visual en las sociedades contemporáneas.

Quizá ya es lugar común decir que vivimos en la era de la imagen. Lo que es cierto es que la misma ocupa un lugar social preponderante en los medios de comunicación masivos y en las nuevas tecnologías. Podemos describir la situación mediante el concepto de hipervisualidad (Renobell, 2005).  Desde diferentes perspectivas teóricas la fotografía se considera un ícono (por su relación de analogía con el referente),  un símbolo (por su interpretación semántica) o un índice de la realidad (por su conexión dinámica, en este caso témporo-espacial, con el objeto referido, y con los sentidos o la memoria de la persona a quien sirve como signo) (Verón, pag. 141). Estas conceptualizaciones se basan en la relación entre sistema de signos, referentes representados y un sujeto que las interpreta. El fenómeno de la hipervisualidad se concibe en una época en el que las fotografías ejercen el don enigmático de la reproductibilidad modal inmersa en una pluralidad de miradas y de interpretaciones.  La fotografía como herramienta de investigación, de control social y de conocimiento crece a expensas de una comunicación digital que la hace reproducible y ubicable al mismo tiempo en culturas, medios y artefactos diferentes, y que permite la producción, circulación y recepción de imágenes en red (ya no exclusivamente en una relación vertical de parte de los decisores en los medios masivos).


Lo curioso es que esta revolución del conocimiento en forma de estructura matricial o en red se originó a partir de las posibilidades del lenguaje verbal y sus unidades digitales. Se sigue programando en lenguajes, más allá de que se hayan creado interfaces gráficas de usuario como Windows, y son mucho más populares y usables los procesadores de texto que los editores de imágenes. Para que nos llegue una imagen a través de la web, alguien tiene que haber escrito mucho más (el HTML, el codec de compresión de la imagen, el programa que se utilizó para editar la imagen, etc). El gran poder de la web es su estructura hipertextual, compuesta por lexias y nodos accesibles y editables por los usuarios (Shiva, 2004).

El hipertexto tal como fue idealmente concebido, posee medios de organización y presentación de los datos bajo diversas estructuras, una interfaz gráfica intuitiva que emula los modelos cognitivos humanos, un ambiente compartido de distribución y concurrencia, un ambiente colaborativo que permite crear nuevas referencias embebidas en el texto y fácilmente portables, que no alteren lo referenciado, y varios mecanismos de recuperación de datos. La tecnología ha impactado en la forma de producción, circulación y lectura del texto verbal escrito tanto como de la fotografía. En el caso del primero, este impacto ha revolucionado las relaciones en el campo del saber letrado, mediante el acceso a mayor cantidad de publicaciones y el intercambio entre miembros de diferentes comunidades artísticas, científicas y profesionales. Es necesario que los docentes tengan en cuenta los modos en que los conocimientos se construyen en el área o campo de referencia, así como de las formas en que las tecnologías han impactado en esos procesos de producción (Maggio, 2006), y por ende, en la constitución de las subjetividades.


La principal diferencia en el impacto social del uso de las imágenes a través de las nuevas tecnologías radica en que la imagen entra en las vidas privadas como un elemento común y normalizado (Renobell, 2005) antes de adquirida la lectoescritura. Al mismo tiempo, la vida privada entra en la visualidad social del instante.  La imagen, maximizada por la televisión,  produce en lo privado un impacto que los individuos asumen de tal manera que ejecutan actos y acciones basados en la presentación de la misma, y lo manifiestan en lo público. Según Sontag, las cámaras definen la realidad de las tres maneras esenciales para el funcionamiento de una sociedad industrial avanzada: como espectáculo (para las masas), como objeto de vigilancia (para los gobernantes) y como objeto de conocimiento, teniendo en cuenta que la producción de imágenes también suministra una ideología dominante.

Aún así, recordemos que tanto el saber científico como el técnico son letrados. Por lo tanto, la lectoescritura permite transformarnos en ciudadano de la cultura escrita: dominar el sistema de escritura para producir textos, saber acerca de la pertinencia de las distintas prácticas de lectura y de escritura en los distintos ámbitos, así como sobre las restricciones, las reglas y las normas que regulan los textos y las prácticas mismas (Lerner et al, 2006), mientras que la fotografía tiene su centro de inlfuencia en la tensión entre lo público (los medios masivos) y lo privado, y en primera instancia su aprendizaje no requiere de una instancia formativa especializada como la escuela (similar al lenguaje verbal oral).


Retomando el concepto de tecnologías definitorias, debemos repensar tanto la enseñanza de la lengua como empezar a pensar la de la fotografía en relación a cómo ambas disciplinas se vieron afectadas por su difusión mediática (Buckingham, pag. 105): en la producción (tecnologías, prácticas profesionales, industria y relación con otros medios, la regulación, la circulación y distribución, el acceso y la participación), en su caracterización como lenguaje (aspectos semánticos, sintácticos y morfológicos, sus códigos, géneros y estilos), en su dimensión re-presentacional (realismo, veracidad, presencias y omisiones, sesgos, estereotipos, interpretaciones e influencias) y en sus respectivas audiencias (targets, tratamiento, distribución, usos y diferencias sociales).


Acerca del impacto de las nuevas tecnologías en edades tempranas, tomamos el concepto de “objeto transicional” (Bixio, pag. 52) y podemos advertir diferencias importantes en la capacidad de sostener procesos de construcción de subjetividades. Básicamente, la conclusión que la autora brinda al respecto consiste en que las nuevas tecnologías generan dependencia porque son ellas mismas las que realizan la operación (no hay metáfora lúdica con mediación humana, es el orden de lo real). El medio televisivo, por ejemplo, ejerce una fascinación, ya que se les presenta como un objeto completo que no frustra y no se aleja. Según la teoría de Winnicott, el “objeto transicional” permite independizarse de la madre, y una vez introyectado, puede dejarse para que el niño siga deambulando por el mundo. Esto no sucede con los nuevos objetos de apoyo subjetivo.


En síntesis, tanto  la fotografía como el lenguaje escrito pueden pensarse como una práctica significante en la que confluyen una serie de estrategias discursivas, una intencionalidad del autor, un horizonte cultural de recepción, unos medios de difusión de la obra, etc., así como un contexto socioeconómico y político (Aguilar García et al, 2004), si bien tienen diferencias en el impacto social que generó la transformación de sus condiciones de producción, circulación y lectura.