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Página 2 de 6 Las TIC como producto sociohistórico: hacia una redefinición de la unidad de análisis. Consideramos a la educación en general como un proceso de enculturación mediante el cual el individuo interioriza los modos de acción sociales y los instrumentos de acción que posibilitan el pensamiento y la producción de bienes y servicios, mediante la adquisición de destrezas específicas (Rosa, 2006) y la fundación de un sentido convencional. En el caso de las TIC, podemos hablar del imperativo técnico de la sociedad cibernética (Vattimo, 1991), de la salida definitiva de la órbita referencial de las cosas (Baudrillard, 1985) a través de la virtualidad. No sólo introducen nuevas habilidades y prácticas, sino la necesidad de una renegociación y rearticulación constante (pensemos en las posibilidades del hipertexto). Por otro lado, son la sedimentación actual de siglos de desarrollo tecnológico y la via regia para nuevas formas de organización del consumo.
Todas estas cuestiones están presentes en la estructura de la acción educativa, y nos lleva a redefinir nuestra unidad de análisis, considerandola aquel evento en curso donde participan personas en torno a propósitos o metas (tanto biológicas como culturales) que les da sentido (Baquero, 2006). Por ejemplo la elección de determinado software (gratuito o con pago, original o pirata, propietario o libre, open source o sin acceso al código), la valoración del hardware de avanzada por ser la última novedad, o caso contrario, por ser el necesario para los fines que se proponen. También la reproducción de roles que son convención fuera del ámbito escolar (usuario “cliente” versus usuario “estratega”). El primer caso privilegia el vínculo de consumo con un proveedor de servicios (“Yo merezco Intel”), para afianzar una identificación basada en el consumo. El segundo caso, hace hincapié en los saberes y procedimientos específicos para los cuales se tiene que saber el qué, cómo y cuándo de su empleo (Díaz-Barriga, Hernández Rojas; 2004) y yo agregaría el para qué, esa instancia ideacional característica del trabajo humano que se traduce en un objetivo y un plan de la tarea. Insisto en la importancia de reflexionar sobre el vínculo de consumo, no porque comparta la ideología del consumo-receptáculo (Certeau, 1991) como relación asimétrica y pasiva por parte del sujeto convertido en pobre víctima de la acción del mercado, sino porque considero que la producción produce tanto el objeto, como el modo de consumo y el impulso al mismo (Marx, 1991)
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